En la via Appia antica de Roma se encuentra una iglesia que indica el lugar donde sucedió el pasaje de la huida de San Pedro de Roma, de donde surgió el conocido Quo vadis, domine  (señor, donde vas?). En esta iglesia existe una reproducción de una piedra votiva en la que hay esculpidas las huellas que Jesús imprimió sobre la via, las últimas huellas que dejó en la tierra, su última constancia. Hoy, aun se puede transitar por las mismas losas de piedra que conforman este camino, ya erosionado por los millones de pisadas a lo largo de sus dosmil años e incontables caminantes... Me sedujo la idea de que, en este erosionado camino de anónimos perdidos en el olvido del tiempo, sólo se conserve una única huella que ha trascendido y que se ha convertido en lugar de peregrinación. Ello mismo, la huella en sí, incita y provoca al caminante ha haceer el camino, tal como una pequeña pastilla de acuarela, en donde se condensa el pigmento que tiñe el paisaje por pintar. De aquí esta pequeña serie en que pintura y caminante se asocian en el voto del viaje.

Caminos de agua
Instalación. Bastidores de madera y tela de pintura.
7 x 3 metros.

Plano de situación de la iglesia de QUO VADIS en Roma

Fotografía de la piedra votiva de la últimas pisada de Jesús en la tierra (reproducción)
Dibujo-plano de la piedra.

Serie Quo vadis, pictor
Serie de seis pastillas de acuarela de 45 x 45 x 5 cm.

Serie Quo vadis, pictor
Seis pinturas de 100 x 100cm. Bastidores de madera y tela de pintura pisada con acuarela.

Serie de seis dibujos
Lapiz, tinta y acuarela sobre papel de grabado. 65 x 65 cm.