LUX ME FECIT
Jesús Galdón
(in spanish)

Entre el 1506 y el 1507, Durero realiza seis grabados en madera denominados Sehcs Knoten.
Es seguro que todo el mundo conoce estas imágenes, que impactan por su complejidad y a la vez por su belleza. Son diseños que destacan también por estar realizados con una línea continúa; una línea blanca sobre fondo negro. Esta línea representa una cuerda, que va
tejiendo una filigrana sin fin en un complejo dibujo geométrico.

Sechs Knoten (Seis nudos) hace referencia precisamente al proceso de construcción de estos diseños.

La primera sensación de que tuve al ver por primera vez estos grabados ya hace mucho tiempos fue la de fascinación. Fascinación e incógnita, tal y como un iman que atrae el pensamiento con la fuerza del mensaje oculto.
Quedé absorto ante la belleza de una complejidad que, de lejos, posee una unidad y una armonía que puedes asimilar, que es tangible al entendimiento. Pero conforme te vas acercando por el efecto de la atracción, la complejidad se va amplificando en el vértigo que provoca el recorrido que la visión hace por el continuum de la línea, en que la aparente armonía se rompe y se hace difícil entender la unidad antes apreciada. Es este aspecto hipnótico que me hizo pensar con la idea del infinito y de su representación respeto a estos seis grabados de Durero, entre otras tantas cosas (me hizo pensar con la idea del infinito y en la idea de la continuidad; me hizo pensar con la estructura invisible de las cosas, de las ideas, del universo; en la relación entre el todo y la nada, en la medida de las cosas, en sí hay la posibilitado de un modelo de comprensión, ... en fin, en la necesidad de entender y representar lo que se esfuerza en ser irrepresentable e ilegible).

Esta fascinación no es sólo mía, evidentemente. Seguramente, fue la misma sensación de que tuvo Durero al ver los dos grabados originales que copió e inspiraron esta serie. Se trata de dos grabados en cobre hechos entre el 1490 y el 1500 por Leonardo da Vinci. De hecho,
Durero copia exactamente dos grabados, con unas pequeñas variaciones respeto a los motivos decorativos de las esquinas que rematan el diseño redondeado.

Dice Vasari “Él (Leonardo) pasaba mucho tiempo en la confección de un diseño de una serie de nudos de manera que la cuerda pudiera seguirse de una punta a otra, y cuya totalidad llenaba un espacio redondo. Hay un bello grabado de este dificultosísimo diseño, y en su
medio estan las palabras Leonardus Vinci Academia.”

Esta cantidad de tiempo invertido por Leonardo no podía ser simplemente un juego fantasioso, o un pasatiempo, en un individuo fascinado y ávido del mundo que le rodeaba. Creo que respondía a esta fascinación que, para mi entender, genera la abstracción de representar la complejidad, lo irrepresentable, lo infinito?. Por qué no.

Pero esta fascinación, insisto, no pertenece sólo a Leonardo, a Vasari, a Durer y, con toda la modestia del mundo y si me lo permitís, a mí, como una pequeña gota de agua en el océano del arte.

En una línea de sucesión imaginaría, pertenezco a todos los artistas (anónimos y conocidos) que trabajaron el arabesco y el dibujo geométrico del mundo islámico, como se sabe que influenció tanto a Durero como Leonardo en la realización de estos grabados (1). También
pertenecen en línea directa a artesanos, escribas y arquitectos que realizaron muchos de los trabajos en la edad media entorno a la filigrana de manuscritos, o a los laberintos dibujados a los pavimentos de iglesias y catedrales. Y mucho más lejos, a todos aquellos dibujantes
de motivos geométricos romanos, griegos, fenicios, egipcios, babilónicos, primitivos... a Malevitch con su cuadrado negro sobre fondo blanco, a Kandinski con sus cosmografias geométricas, a Miró con sus Constelaciones, a Duchamp y sus patrones caídos, a Pollock con
sus chorretones sin fin, a Calder con sus móviles, a Rotkho y sus colores indelimitados, a oriente y occidente, en cualquier parte del mundo y de todos los tiempos.

Y en una línea de sucesión ya no imaginaría, sino real, también a todos vosotros. Ahora mismo.
He aquí que estos pequeños dibujos (y todos los otros posibles de imaginar) lo que hacen en realidad es ponerse en una línea continúa, tal y como el que representan, siendo ellos mismos un fragmento de un gran dibujo sin fin y sin forma.

Un dibujo en el que han participado con su trazo todos aquellos individuos conocidos, desconocidos y reconocidos; grandes y niños, que por la vía de la fascinación, han imprimido con la herida de su impronta una línea que se va sucediendo hasta nosotros.

Así, en consecuencia, fue como me vi abocado a continuar este dibujo, a repetir el proceso en un trabajo que estoy desarrollando al que denomino “Lux me fecit”.

Pensé en la manera de hacer un dibujo que intentara dar a entender la esencia de esta continuidad del que, insisto, con toda la modestia, creo participar en este dibujo infinito. Y así como Leonardo dibujó primero con hilos para después representarlos al grabado como símbolo de la continuidad, pensé en elementos esenciales tanto en la pintura como en el universo: la luz, la oscuridad y el movimiento. Y pensé en realizar de nuevo los “Sehcs Knoten” dibujándolos con estos elementos.

Se trata, por vía de la fotografía, de captar el movimiento de un punto luminoso en la oscuridad. Dibujar en la oscuridad la filigrana de los seis grabados, rescatar del oscuridad el trazo de la continuidad.

Así, el miércoles 2 de febrero de 2005, día de la Virgen de la candelera, patrona de la luz, di inicio a este trabajo, dibujando con una pequeña vela votiva otro fragmento de este dibujo infinito que, con vuestra ayuda, espero acabar algún día.

Conferencia impartida en el congreso de arte y ciencia “Física de la estética” organizado por ell KRTU del Departament de Cultura de la Generalitat en La Pedrera (Fundació Caixa
de Catalunya) Barcelona, 2006


Jesús Galdón