APARECER/DESAPARECER

REFERENCIAS HISTÓRICAS


El primer tercio del siglo XIV se inicia la construcción de la iglesia del convento del
Carmen de Manresa. El maestro de obras encargado de esta construcción fue Berenguer de Montagut, que ha Manresa trabajó también en la obra de la Sede y del Puente Nuevo y en Barcelona construyó la iglesia de Santa María del Mar, paradigmas del gótico catalán.

Durante el siglo XVII se construyó el Altar Mayor, de grandes proporciones y que dominaba el interior de la iglesia. Muchos artistas trabajaron: desde los carpinteros Malet, los escultores Generes o Pedro Fernandez. El pintor barcelonés Pere Cuquet pintó su las grandes telas alrededor de 1650. Obra barroca a su finalización pero comenzada aunque con un sabor de renacimiento muy tardío.


En 1936, al estallar la Guerra Civil española tras la sublevación militar contra la República, la iglesia del Carmen fue objeto de uno de los ataques contra los símbolos y las propiedades católicas que se produjeron en Cataluña y que afectaron intensamente la ciudad. La iglesia del Carmen, junto con otras seis iglesias locales, fue derribada completamente y sistemáticamente en el marco de los trabajos programados para las brigadas de trabajadores en paro. El retablo mayor había sido desmontado para protegerlo antes del derribo y algunas partes se pudieron conservar en el espacio de reserva y protección entre 1936 y 1940 Algunas de las piedras de las paredes, pilares, o ventanales de la iglesia también se conservaron en este almacén.


Parte de los trabajadores de esta brigada marchan al frente, y los derribos se paralizan. Finalizado el conflicto, la iglesia del Carmen se reconstruyó de nuevo, con material contemporáneo, sobre la línea de cimientos original.


En 1941 se constituyó de nuevo el museo municipal entonces con el nombre de "Museo de Manresa ". Algunos de los bienes que se habían podido salvar durante los años de la guerra se exponían. Otros retornaron a sus lugares de procedencia. Otros, muchos, van continuar ocupando las reservas del museo que a partir de entonces se trasladó en el edificio del Antiguo Colegio de San Ignacio, donde continúa actualmente. El destino de aquellos trabajadores de la brigada, como el de la mayoría del patrimonio desaparecido, ha quedado sepultado en el tiempo.

INTRODUCCIÓN

Introducción

Esta exposición parte de una pequeña imagen: una fotografía del retablo de una iglesia.

¿Qué es una imagen entre las millones y millones de imágenes que recorren el mundo de hoy día? Al fin, ¿qué importancia puede tener una sola imagen para el mundo?

Una imagen, como sabéis, por pequeña que sea, guarda nuestro legado, convirtiéndose en una herramienta de futuro.

Mil veces también habréis oído y sabido de largo que vivimos en una sociedad estructurada en lo visual, repleta de imágenes que nos hacen saber de nuestro mundo deforma inmediata. Hemos aprendido inconscientemente el complejo lenguaje de las imágenes, identificando su uso al dogma de la verdad sin pensarlo mucho.

Claro que a lo largo de la historia, esta sobreabundancia de la imagen nunca ha
estado como en nuestro presente. Pero, hasta qué punto?

Mientras que por un lado, de la arqueología nos llega la información que "del 99% de la humanidad no han quedado rastros", por otro lado, en nuestro país, en las acciones de los primeros días de la guerra civil, posiblemente desapareció el 90% del arte barroco catalán.

Vivir en una sociedad de la sobreabundancia de la imagen y saber estos datos
demoledores es toda una contradicción que hace de su lectura una difícil conclusión.

Yo, particularmente, la primera que saco es que la imagen, como herramienta de futuro y de
continuidad de nuestro legado, es tan frágil como una hoja de árbol en un amanecer de otoño.

Sin embargo, no se sabe cómo, el arte va sobreviviendo, apareciendo y desapareciendo de forma extraña (por no decir "natural") en el paisaje de la historia. Un paisaje que en la ciudad de Manresa fue transformado en los largos días de la guerra civil española, en el derribo de varias iglesias, y en concreto, y como metáfora del mundo, en el caso de la iglesia gótica del Carmen.

Se derribó unos pocos días, perdiendo en ese corto camino, su espíritu y su legado en la forma de
nuestro patrimonio. Un camino que se cruzó en mi mirada en una pequeña fotografía de su retablo mayor.

Esta fotografía es de las poquísimas que nos han llegado de esta gran pintura barroca. Los últimos latidos de una imagen que fueron causa de esta exposición.
Con esta instalación, pues, he tratado de dar continuidad y hacer reaparecer metafóricamente esta gran pintura, que sólo será en este espacio y en un tiempo limitado, en el esqueleto de madera, tela y espejo.


Así, sólo de tus ojos será y seguirá el camino; de tu mirada, el infinito.


Jesús Galdón