De profesión, cartógrafo.
Ángela Molina

La relación del arte con la dimensión física y psíquica del ser humano ha sido siempre tema caro para los creadores de signo conceptual que procuran, desde una perspectiva cotidiana, hacer digerible su discurso en una sociedad habituada a desacreditar sus propuestas.
Dentro del ciclo «Anatomies de l ànima» que el pasado jueves se inauguró en la Fundació Miró, la obra de Jesús Galdón quiere poner ese contrapunto de obra de fácil consumo, amena y reminiscente. Lo que no significa que prescinda de esa amplitud intelectual que le acerca a otras propuestas menos pedestres.
«A aquesta banda del mirall» pretende, en palabras de Galdón, «evidenciar que siempre se habla y siempre se representa aquello que justamente está al otro lado del espejo. El mundo de la representación, del imaginario, del reflejo. El mundo, en definitiva, de Alicia en el País de las Maravillas». El artista reconoce que no quiere buscar en ese otro lado, «sólo investigar en la geografía del individuo y en su identidad».
Para ello, Galdón crea una instalación en la que despliega tres grandes mapas imaginarios de tela con el perfil recortado de una persona, y tres perfiles de metacrilato atravesados por ríos, montañas y ciudades, respectivamente.

Todo a escala humana. «El visitante se introduce en un espacio, en una geografía imaginaria similar a la que hemos podido vivir en nuestra época escolar, cuando los profesores nos daban mapas físicos y políticos donde dibujábamos lo aprendido», explica el autor. «El vacío recortado en el mapa de tela que dibuja esta geografía se puede corresponder con los vestidos colgados al otro lado del espacio que también «visten», que dan sentido y vida, en último término, a una identidad».
Galdón huye de apriorismos, de los prejuicios; de la cultura impuesta por la sociedad, de la masificación a la que nos conduce la aldea universal, de las razas y de los moldes. Sin pasar a la fase especular. «La solución está en la multiculturalidad, en la alteridad, en sentirse en determinados momentos de nuestra vida como si respiráramos bajo la piel del otro. La clave está, en fin, en la comprensión», explica el artista.
En este recorrido interactivo por uno de los sótanos más atractivos de la Fundació Miró, Galdón quiere que busquemos «muestra geografía singular», la cartografía de nuestra mismidad .
«Somos una isla, un continente situado en medio del mundo. En esta inmensidad, tal vez somos parte de un archipiélago o tal vez estamos muy lejos de cualquier otra isla. El pedazo de tierra firme que somos nosotros tiene sus montañas, ríos y regiones», explica el comisario del ciclo Ferran Barenblit acerca de la obra del artista de Poble sec.
Como si quisiera explicar, sin rigores, que los dominios de nuestra percepción son, muchas veces, excrutables,

Artículo de Ángela Molina
Crítica de arte
Diario ABC, 28 de octubre de 1996